
El inesperado y, sobre todo, fugaz cierre de Spanair está siendo aprovechando por otras compañías aéreas cuya línea coincide con la de la empresa en quiebra, como son Vueling, Iberia o Ryanair.
Los ahora, más claramente, considerados como rivales, ya se están poniendo en marcha para sacar ventaja de la situación de la aerolínea catalana: Vueling ha anunciado que va a aumentar la oferta de plazas hasta en un 50% en el aeropuerto de Barcelona-El Prat para cubrir el hueco que deja Spanair. Además, cabe la posibilidad de que la compañía suba un 60% más en bolsa gracias al cierre de su homóloga catalana.
De hecho, la línea ya ha subido un 25% en bolsa después de haber anunciado 33 frecuencias nuevas. Expertos creen que Vueling aumentará tanto en rutas como en frecuencias, ganará cuota de mercado e, incluso, tal vez pueda llegar a ampliar plantilla. La guerra- o la victoria- no ha hecho más que empezar.
RYANAIR E IBERIA, LOS OTROS DOS BUITRES
Por su parte, Ryanair también ha decidido tomar partido de la situación: ayer el vicepresidente de la aerolínea, Michael Cawley, anunciaba que la compañía irlandesa operará en Asturias a partir de abril y que lo hará para volar a Madrid y Barcelona. En rueda de prensa confirmó que Ryanair va a cubrir la ruta que Spanair deja al descubierto. Esto va a suponer una ventaja para los pasajeros, quienes podrán viajar tanto a Barcelona como a la capital española por tan sólo 10 euros. Crawley invitó, en su comparecencia ante los medios, a los empleados que se han quedado en paro a solicitar su entrada para trabajar en Ryanair.
En cuanto a Iberia, ha lanzado más vuelos para llevarse también su trozo de tarta, incrementando en un 20% la frecuencia de sus conexiones entre Madrid, Tenerife y Gran Canaria, entre otras. La compañía ha anunciado, además, que a partir del 25 de marzo aumentará su oferta de plazas a Fuerteventura y Lanzarote. Esto es sólo un ejemplo de lo que Iberia va a hacer en todo el territorio español, habiendo dicho ayer que pretende tener una mayor presencia en La Coruña, Bilbao o Baleares, así como en Copenhague, en Dinamarca. Lo dicho: la batalla no ha hecho más que empezar.


