
Todos recordamos los comienzos de la angelical Britney Spears. Recién salida de una de las "horneadas" más productivas de Disney (no olvidemos que fue compañera en la misma época de Christina Aguilera y Justin Timberlake) se nos vendió esa imagen de chica perfecta, pura y casta que esperaría hasta el matrimonio para meterse en la cama con un chico.
Este tipo de marketing parece triunfar entre las estrellas juveniles de todo el mundo. Los Jonas Brothers y Miley Cyrus también proclamaron su virginidad intacta llevando "anillos de castidad" algo que, después, viendo sus andanzas en las noches de Hollywood, chirría bastante.
El último en apuntarse a la moda de "la virginidad mola" ha sido Justin Bieber, el joven canadiense que triunfa y levanta pasiones con solo apartarse el pelo de la cara.
Bieber no ha hablado, ha sido su madre la que ha hecho las declaraciones por él, por lo que tampoco se le puede dar mucha importancia a sus palabras nacidas del amor de madre.
Pattie Mallette ha dicho que su hijo "ha expresado su deseo de mantenerse puro, honrar a las mujeres y tratarlas con respeto. Esperemos que todo esto se mantenga".
Pero Bieber tiene toda la pinta de estar aprovechando muy bien sus 16 años acompañados de fama. Hace poco saltaban rumores acerca de que había vuelto con su ex novia Cailtin Beadles.
Todo empezó tras ser vistos pasando algún tiempo juntos durante el pasado mes de junio cuando Bieber hizo el reportaje fotográfico con Kim Kardashian en Las Bahamas.
Después de volver del viaje, la celebrity escribió en su página personal de Twitter: "Lo que pasó en Las Bahamas, en Las Bahamas se queda". Seguramente se refiera al tiempo jugando con Barbies y Geypermans.


