
Veinticinco miembros de Greenpeace se concentraron hoy a las puertas del Ministerio de Industria con diez bidones simbólicos de residuos radiactivos para protestar por el "antidemocrático" proceso de búsqueda de un municipio para construir un cementerio nuclear.
Este proceso, iniciado por el Ministerio de Industria mediante una Resolución que solicitaba municipios candidatos a albergar el cementerio radiactivo, se ha caracterizado por la falta de transparencia y la ausencia de mecanismos participativos. Según Greenpeace, la estrategia seguida por Industria ha consistido en tentar a los alcaldes con dinero público (de los fondos de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, ENRESA) para tratar de conseguir a toda costa candidatos a albergar el cementerio nuclear, sin importar la opinión de los vecinos ni de los pueblos de al lado, y de la comunidad autónoma.
LA RESPUESTA DE LOS ACTIVISTAS
Greenpeace emprenderá diversas acciones, entre ellas acudir a los tribunales para impugnar la citada Resolución, y aseguran que no dejarán de trabajar "para que no se llegue a poner en marcha este cementerio, porque esto podría ser una excusa para mantener las centrales nucleares peligrosas en España", recalcó una portavoz.
Los cementerios "no son una solución para los residuos radiactivos", denuncia Greenpeace, antes hay que poner en marcha un plan de cierre de todas las centrales nucleares que son "la causa de estos residuos" y luego encontrar "una solución de forma concertada".
Esta protesta coincide con el intenso debate político y social generado por la pugna que mantienen trece municipios por hacerse con el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares lo que, además de una gran inversión monetaria en la zona, supondría la creación de 300 puestos de trabajo directo durante los cinco primeros años.


