
El Consejo de Ministros decidía hoy suprimir, temporalmente, las ayudas a la construcción de nuevas instalaciones de producción de energías renovables. La suspensión afectará a la tecnología eólica, solar fotovoltaica, termosolar, cogeneración, biomasa, biogás, minihidráulica y de residuos.
Desde el Ministerio de Industria se afirma que con esta medida se pretende “poner fin a unos costes demasiado elevados para el sistema eléctrico”, sin embargo, se asegura que esta medida no pondrá en riesgo el cumplimiento de los objetivos renovables con la Unión Europea.
La causante de este parón en la apuesta por las energías limpias es una vez más la crisis económica, además de la situación del sistema eléctrico que arrastra un elevado déficit de tarifa que supuestamente amenaza su sostenibilidad. De todos modos, esta medida no afectará a las instalaciones ya en marcha.
MEDIDA EXCEPCIONAL PERO ‘NECESARIA’
Desde el Gobierno se recalcó la excepcionalidad de la decisión dadas las circunstancias económicas, pero sobre todo se subrayó la temporalidad de esta medida. “El Gobierno mantiene su apuesta firme por las energías renovables como parte indispensable del mix energético de nuestro país”. Así de rotundos se mostraban desde Industria, quizás con la intención de acallar las críticas que surgieron tras conocerse la medida.
Desde varias asociaciones ecologistas se ha lamentado la decisión del Gobierno de frenar el apoyo a la energía renovable mientras se sigue manteniendo el apoyo al carbón o la energía nuclear. Un tema que ya provocó polémica durante la anterior legislatura y la campaña electoral, ya que Mariano Rajoy nunca ocultó su apoyo a las centrales nucleares e incluso se mostró dubitativo ante el mantenimiento del decidido apoyo que el anterior ejecutivo socialista dio a las energías limpias.



