
La fecha de caducidad parece ser el mandamiento principal del consumo. ¿Cuántas veces no nos hemos comido un yogur porque había caducado el día anterior?, ¿cuántas veces el miedo se ha impuesto a la lógica a la hora de consumir o no consumir un producto?
La respuesta es: muchas, demasiadas. Concretamente, según 'Ecologistas en Acción', los europeos despilfarran 179 kilos de comida por persona al año, o lo que es lo mismo, un total de 89 millones de toneladas. Desde la asociación hacen un llamamiento al cambio de hábitos y a la concienciación de la sociedad a la hora de seleccionar los alimentos que ingerimos y los que no.
La legislación vigente prohíbe que los comercios puedan vender o regalar comida que está supuestamente caducada o simplemente mal envasada. Por consiguiente, estos alimentos son desechados, desperdiciando así una parte importante de comida.
La ley de residuos de 2011 endureció las medidas impuestas a los recuperadores particulares, ya sea de alimentos, de muebles o de diferentes objetos, facilitando que las grandes empresas absorbieran este negocio y cerrando con ello las puertas a las economías marginales.
La responsable de residuos de 'Ecologistas en Acción', Leticia Baselga, cree que es importante “que se flexibilice el etiquetado para que las fechas de caducidad no sean tan estrictas”. En ocasiones y según explica Baselga, “es más importante el sentido común que la estricta fecha que se indica en los productos”.
CONSUMIR O MORIR
En aras de conseguir que la cantidad de comida desperdiciada se reduzca, 'Ecologistas en Acción' busca cambiar la mentalidad actual de consumo compulsivo. No obstante, desde la asociación son conscientes de la dificultad implícita a la hora de intentar variar unos hábitos tan arraigados en una sociedad principalmente consumista.
Baselga recuerda que “todo el sistema incita a consumir. Se intentan vender productos que son totalmente prescindibles”. Junto a ello, no sólo los particulares deben concienciarse de la importancia de cambiar los hábitos de consumo, sino también las propias empresas.
La Comisión Europea tiene previsto proponer medidas para recortar el derroche en el sector de la restauración, de la fabricación y de la alimentación en general. Según informan desde Ecologistas en Acción, algunas empresas han accedido ya a donar sus productos sobrantes a diferentes organizaciones que se dediquen a la ayuda social o al Banco de Alimentos de España, que lo reparte entre los miembros más necesitados de la sociedad.
Este pequeño paso refleja tan sólo un inicio que lleva consigo otras tantas medidas que tienen que adoptarse para frenar tan frenético derroche que acrecienta la injusticia social entre las diferentes partes del mundo.


