
ETA está débil, y el resultado más claro lo tenemos en todas las detenciones que se han desarrollado durante la última semana gracias a la colaboración entre la policía española y francesa. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó ayer que la banda terrorista quería atentar durante la investidura como lehendakari de Patxi López a principios del mes de mayo.
Según el dirigente de Interior, esta información proviene de la documentación incautada tras la detención del número uno de ETA, Jurdan Martitegi, obtenida gracias al buen entendimiento entre los Cuerpos de Seguridad del Estado y la gendarmería francesa.
El propio Rubalcaba aclaraba en rueda de prensa que "había un documento del cual se deduce que la pretensión que tenía el etarra era entregar un vehículo, en este caso una furgoneta, probablemente con explosivos a este comando a finales del presente mes".
"Todo apunta a que Martitegi quería hacer entrega de la furgoneta cargada de explosivos a este comando, que la podía haber utilizado en los días cercanos al debate de investidura, para hacerse presente ", concluía el ministro.
Sin embargo, el ministro del Interior trasladó que no saben el sitio exacto en el que tenían pensado atentar, y criticó la "nefasta manía" de la banda terrorista de querer estar en los acontecimientos de la vida política española.
Como apuntábamos al principio, ETA está en sus últimos suspiros, aunque siempre tenga al alcance de su mano la posibilidad de matar. Rubalcaba informó de que la banda se encuentra en un "debate interno" sobre si le conviene o no seguir utilizando la violencia como única forma de expresión. De este modo, lanzó un mensaje claro afirmando que "si alguien quiere debatir sobre si va a haber diálogo o no (entre ETA y el Gobierno), la respuesta es que no pierda el tiempo porque no lo va a haber. El pasado nunca vuelve".
En este sentido, prosiguió su advertencia explicando que ETA debe dejar las armas, y que "o las dejan por las buenas o el Estado les acabará obligando". Del mismo modo concluyó reconociendo que "el Estado intentó dialogar tres veces y desgraciadamente las tres veces salió mal por culpa de ETA", por lo que "no habrá una cuarta".


