
Las ‘medidas económicas urgentes’ aprobadas por el nuevo Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy no afectan a la partida que anualmente el Estado destina a la Iglesia Católica.
Bajo el paraguas de que la ‘crisis obliga’ el Gobierno presentaba un fuerte plan de recortes tras el segundo Consejo de Ministros. Se subían impuestos y se reducían gastos sociales. Sin embargo, la Iglesia no ve reducidos sus ingresos estatales ya que recibirá, en 2012, más de 13 millones de euros mensuales, lo que al año supone unos 156 millones de euros.
Además, la subida de impuestos para los bienes inmuebles aprobada por el PP tampoco afectará la Iglesia Católica, cuyo patrimonio está exento de pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).
Pero la cifra de dinero que recibe la Institución religiosa podría llegar a ser mucho mayor si se tienen en cuenta las transferencias por educación o sanidad concertadas, los presupuestos llegados de otras administraciones, como comunidades autónomas, diputaciones o municipios, o gastos excepcionales como los que supuso la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud de este verano en Madrid.
Desde algunas organizaciones pro laicismo se considera esto como una muestra más del serio déficit de laicismo que tiene España con respecto a otros países de nuestro entorno. De hecho la Constitución española define a nuestro país no como ‘laico’ sino como ‘aconfesional’. Otros ejemplos serían la instalación de un crucifijo en las Cortes valencianas por parte de su presidente, la permanencia de símbolos religiosos en edificios públicos y aulas de enseñanza, o la imagen de la reciente toma de posesiones de los ministros del nuevo gobierno del PP, jurando sobre la Biblia y con un enorme crucifijo enfrente.


