
Al grito de "un desalojo, una okupación", cientos de manifestantes protestaron esta noche en la Plaza del dos de Mayo con motivo del desalojo de centro social del Patio Maravillas.En total cerca de 1.500 personas (según fuentes de la organización) se dieron cita en la conocida plaza madrileña en lo que fue una manifestación pacífica de protesta ante el desalojo del inmueble producido a las nueve de la mañana de ayer. Gritos de "Espe, Espe, Espe, Especulación", o "el patio vive, la lucha sigue, sigue", fueron los cánticos de guerra de los allí presentes quiénes aseguraron también que no bajarán los brazos y que seguirán luchando por un Madrid construído por "los ciudadanos y no por los especuladores"."No me lo puedo creer. Yo aprendí a bailar tango ahí y además pude conocer a mi actual novio. No entiendo como cierran un sitio donde pasaban tantas cosas buenas", explicaba Rocío de 28 años."Es un centro que hacía mucho bien al barrio y le daba mucha vida. Todo el mundo habla 'maravillas' del Patio Maravillas", aseguraba Saúl, comerciante de 42 años y vecino del barrio de Malasaña.Nueva sedeNo todo fueron malas noticias y la reacción ha sido rápida. Doce horas después de que la Policía se personara en la zona, un portavoz de los miembros del Patio Maravillas anunciaba que ya contaban con un nuevo local donde desarrollar sus actividades culturales. Al parecer, se trata de un inmueble abandonado desde hace varios años y que está situado en el número 21 de la calle Pez. Según la misma fuente, la vivienda es muy antigua y está apuntalada. Sin embargo, no entraña peligro de derrumbe, de acuerdo con la valoración que han realizado algunos arquitectos amigos del colectivo.
"Todavía es pronto para saber qué va a pasar, nuestra intención es buscar una solución legal al tema. Lo que sí aseguramos es que no vamos a bajar los brazos y no vamos a permitir que se especule con el edificio aunque no sigamos allí", explicaba Toni, portavoz del Patio Maravillas.Dos año y medio de historia
El Patio Maravillas, un centro social okupado, se ha convertido en casi tres años (lleva activo desde el 1 de julio de 2007) en referente indiscutible de la actividad cultural popular de Malasaña.
Inmerso en un prolongado proceso judicial que ha intentado varias veces su desalojo, este espacio polivalente autogestionado cuenta con la simpatía de muchos usuarios, que se han movilizado en Internet contra su cierre; pero también con la firme oposición de parte de los vecinos, que lo acusan de generar ruidos y suciedad y que incluso llegaron a colgar un vídeo en Youtube para denunciar sus actividades.


