
"Estoy profundamente consternado por las noticias concercientes al abuso de niños y jóvenes indefensos por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda". Con estas palabras arranca la carta con la que el Papa Benedicto XVI pide perdón a las víctimas de pederastia por parte del clero irlandés durante 30 años.
"Comparto la desazón y el sentimiento de traición que muchos de vosotros experimentasteis al enteraos de esos actos pecaminosos y criminales, y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda", continúa la misiva, en la que el pontífice dice sentir "vergüenza y remordimiento".
La carta, hecha pública hoy por el Vaticano, incluye la intención por parte del Papa de investigar la diócesis, seminarios y órdenes religiosas irlandesas manchadas por el escándalo. Y añade la disposición de Benedicto XVI a reunirse con las víctimas para responder personalmente a su sufrimiento.
El pontífice, que capea un temporal cargado de escándalos al descubrirse numerosos abusos sexuales por parte de sacerdotes de su Iglesia, espera que su misiva "ayude al arrepentimiento, a la sanación y a la renovación".
En las últimas semanas, el Vaticano ha estado tratando de contener los daños por una ola de casos de pederastia a manos de religiosos que afectó a Irlanda, Alemania, Austria y Holanda.


