
El soldado profesional Josué Estébanez, acusado del asesinato del menor antifascista Carlos Palomino, ha sido condenado esta mañana a 26 años de cárcel con el agravante del odio ideológico.
A pesar de que la defensa de Estébanez se basó en que el crimen cometido en el metro de Madrid fue en realidad un "homicidio imprudente", el juez ha dictado que el delito de asesinato tiene además del agravante de odio ideológico, por el que le impone 19 años de cárcel, más el de homicidio en grado de tentativa, por el que le condena a 7 años de prisión.
En el juicio del pasado 14 de septiembre Josué negó ser neonazi, y se autodefinió como un "español que le gusta que gane la selección española". Pero un policía que intervino en su detención señaló ante el juez de la Audiencia Provincial de Madrid que este vestía "como un skin neonazi" el día del asesinato.
Otros dos de los policías que le detuvieron señalaron al tribunal que Josué estaba "muy tranquilo" en el momento de su detención y que se le requisó un puño americano.
Aunque es probable que se recurra la sentencia en los próximos días, la polémica en torno a este caso, y la familia del joven Carlos Palomino parece respirar más tranquilos tras la sentencia.


