
Jóvenes y drogas están cada vez más unidos por mucho que nos pese. Según un estudio realizado por la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (UNAD), el 32,3 por ciento de la gente joven comienza a consumir droga antes de los 16 años, mientras que un 44,3 por ciento lo hace entre los 16 y los 25.
Este estudio, realizado a partir de los datos de más de 35.000 consumidores habituales, revela que el 20,9 por ciento consume cocaína, aunque la gran mayoría de los drogodependientes que acudieron a los centros de rehabilitación eran policonsumidores. El 14,9 por ciento de estos se declararon consumidores de heroína, mientas que un 7,1 afirmaron ser consumidores de cannabis.
Según los datos del informe de la UNAD, del total de pacientes atendidos en sus respectivos centros, el 41 por ciento tenían alguna patología diagnosticada. De todos los enfermos, el 23 por ciento tenía VIH/sida, el 32 por ciento hepatitis, mientras que un 21 porciento presentaba una patología dual.
Si prestamos atención a las vías de consumo de la droga y transmisión de enfermedades, podemos observar que sólo el 11,8% de los consumidores utiliza la jeringuilla. Esto nos demuestra que la vía sexual se sitúa como principal vehículo de contagio.
El perfil: con estudios y más de seis años enganchado
El perfil medio de una persona drogodependiente corresponde al de un consumidor de cocaína, con estudios básicos y que acude al centro de rehabilitación después de al menos seis años consumiendo.
En referencia al nivel de estudios, del informe se desprende que el perfil de drogodependiente responde cada vez menos al estereotipo de consumo y falta de formación, puesto que únicamente el 9,95 por ciento no tiene estudios, mientras que el 32,8% ha tenido acceso a la educación primaria, otro 27,8 a la secundaria y el 5,2% son universitarios.


