
Hasta ahora, repetir curso sólo significaba un disgusto para el alumno y una decepción para los padres. Los estudiantes con más dificultades, o los más vagos, se dejaban llevar por la dejadez y a muchos tutores y padres no les quedaba más que intentar animarlos a seguir estudiando.
Ahora puede que esa actitud se frene debido a la nueva medida que se quiere llevar a cabo desde el Ministerio de Educación, el encarecimiento de la matrícula de aquellos alumnos que repitan curso.
Si antes el castigo por suspender era de los padres a sus hijos, ahora parece ser que también los padres serán "castigados" por el fracaso escolar de su pupilo. Y si se encarecen las matrículas para los más rezagados, ¿qué hay de los que lo aprueban todo sin problemas?, para ellos hay premio.
Ángel Gabilondo, ministro de Educación, presentó hace un mes al Consejo de Universidades, integrado por todos los rectores del país, un documento de reflexión sobre la mejora de las políticas de financiación universitaria que propone, entre otras medidas, un nuevo sistema de becas que llegue a doblar el actual para el curso 2015-2016.
Según explicaron, las propuestas presentadas tienen como principal objetivo "promover la excelencia académica e incrementar el impacto socioeconómico del sistema universitario español".
El texto se estructura en torno a seis ámbitos de posible mejora: las becas y ayudas al estudio, la equidad financiera entre las autonomías; la adaptación de infraestructuras universitarias al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES); los recursos humanos en la carrera docente e investigadora; el desarrollo tecnológico y la eficiencia; y gestión de las universidades españolas.


