
La calidad de la universidad pública española sigue sin estar bien valorada a nivel internacional: de entre las 500 mejores del mundo, sólo diez son españolas en la clasificación académica de universidades. Sin embargo, de estas sólo la Universidad de Barcelona y la Pompéu Fabra están entre las 200 más destacas (puestos 142 y 155; séptima más productiva y la más productiva respectivamente).
Los investigadores de la Universidad de Granada han sido los encargados de elaborar dicho informe de producción y productividad en investigación, publicado en la última edición de la revista Psicothema. La producción mide el número total de publicaciones anuales, mientras que la productividad se encarga de contabilizar el número de artículos por investigador.
“El principal problema de la universidad española es su escasa visibilidad y competitividad en el nuevo contexto surgido tras la aparición del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES)”, explica Raúl Quevedo-Blasco, investigador de la Universidad de Granada y coautor del trabajo, a SINC.
Según revela el informe, las universidades con una mayor relación entre producción total y número de profesores funcionarios fueron la Pompéu Fabra de Barcelona, la Pablo de Olavide de Sevilla, la Autónoma de Barcelona, la Politécnica de Valencia y la Rovira i Virgili de Tarragona.
EN SUS PUESTOS
El estudio muestra que las diez primeras universidades del ranking global de productividad son las mismas que en 2009. Las tres primeras, (Pompeu Fabra, Pablo de Olavide y Autónoma de Barcelona) conservan su posición.
Sólo si se tienen en cuenta los datos totales, sin contemplar el número de investigadores, los centros con mayor producción son la Complutense, la Universidad de Barcelona, la Universidad de Granada, la Autónoma de Barcelona y la de Valencia. Otras universidades españolas han ido ganando puestos, como es el caso de la Universidad de Castilla-La Mancha, Huelva y Cantabria, mientras que la de La Rioja y la Rey Juan Carlos de Madrid, descienden.
Algunos de los cambios más destacados se encuentra en las patentes: la Universidad Carlos III pasa de la posición 31, a la segunda en producción y explotación de patentes y la Universidad de Murcia sube del puesto 37 al duodécimo.
HACEN FALTA MEJORAS
A pesar de estos 'buenos' resultados, Quevedo Blasco señala que para superar estas carencias de la universidad española a nivel internacional, hace falta consolidar las estructuras científicas y mejorar los mecanismos de transferencia.
“Potenciar los Campus de Excelencia Internacional, financiados tanto pública como privadamente, favorecerán la investigación en los campos científicos más potentes a nivel internacional”, señala el autor. De esta manera, financiar a las universidades es fundamental para aumentar la productividad en investigación.


