
Justin Bieber, a su paso por Madrid y Barcelona, levantó pasiones entre los jovencísimos fans, se enemistó con los medios españoles y demostró su preferencia blaugrana. Ahora, además, es motivo de un debate político sobre Educación en la ciudad condal.
La polémica se ha iniciado con unas declaraciones de la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, en las que acusaba a la Guardia Urbana de Barcelona de no haber comunicado que había menores haciendo cola en el concierto del artista adolescente en horario escolar y no haber multado a los padres por consentir su absentismo de las clases.
Rigau aún fue más allá y calificó de "escándalo" la complicidad de los padres que acompañaban a los menores al concierto, de los que ha apuntado que "abdicaban de su función educadora" para ser "colegas y amigos".
Por su parte, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, se ha mostrado bastante disconforme con Hereu y ha considerado que el acusado absentismo se trata de "una cuestión puntual". Asimismo, ha defendido la labor de la Guardia Urbana, de la que dice que lucha constantemente por combatir la ausencia de los estudiantes, y ha tildado las declaraciones de la consejera de oportunistas y con objetivo de "lanzar una cortina de humo" para tapar los recortes de gastos que está aplicando y que "atacan" a la igualdad.


