
Este inicio de curso está siendo uno de los más polémicos de los últimos años. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha propuesto dejar ‘vía libre’ para que las Universidades puedan fusionarse.
El objetivo sería que no haya un exceso de titulaciones en España, ya que casi todas las universidades ofrecen lo mismo. Según los planes del ejecutivo, que prevé tener la normativa definitiva antes de las elecciones generales del 20 de noviembre, lo óptimo sería que cada campus se especializara en una rama o materia para mejorar la oferta.
De acuerdo con la información publicada por el diario ‘El País’ esta semana, España cuenta con 50 universidades públicas, además de 28 privadas, por lo que el debate de la fusión y la especialización ha estado latente durante muchos años, pero ahora se podría hacer realidad. El gobierno ya está asentando la veda, pero las encargadas de decidir cómo se realizarán las fusiones serán las Administraciones Autonómicas, ya que ellos son las competentes en materia de la regulación universitaria.
Si la mayoría de las universidades se unificaran, se conseguiría ahorrar en gastos y, además, serían más competitivas (al menos, esa es la meta principal), ya que ninguna de las instituciones españolas entra en el ‘ranking’ de las 100 mejores.
NO SOBRAN UNIVERSIDADES
Este proyecto no quiere incitar a pensar que en España hay demasiadas universidades. Todas son necesarias, ya que algunos centros están saturados de estudiantes y otros casi vacíos. Por ello, lo que se pretende es que las universidades se especialicen.
El principal problema de los centros universitarios españoles es que todos ofrecen de casi todo, por lo que las titulaciones se multiplican sobremanera. Con la fusión se evitaría este inconveniente, ya que se centralizarían todos los estudiantes por ramas de especialización.
El gobierno recuerda que la unión sería voluntaria, es decir, no todas las universidades ni todas las comunidades autónomas están obligadas a seguir esta normativa, pero se recomienda que se haga un uso responsable del programa Campus de Excelencia, que son los fondos repartidos en estos dos últimos años para las universidades más importantes del país como premio a su competitividad.


