
Tras la jornada dedicada a las jóvenes promesas del diseño, ayer comenzaba la Cibeles más fuerte. Desde la elegante sobriedad de Jesús del Pozo al colorismo mediterráneo de Francis Montesinos pasando por la inconfundible expresividad de Agatha Ruiz de la Prada.
Pasaban de las once y la expectación impregnaba el aire. Minutos después, una melodía metálica anunciaba el inicio y las primeras tops defendían el estilo sobrio y elegante de Jesús del Pozo, looks intelectuales para la mujer urbana, tejidos rústicos combinados con charol y metal. Sorprendieron las caídas de los abrigos y las superposiciones de apariencia simple.
Francis Montesinos eligió para abrir su desfile una canción cantada a capella que preparó al público para un despliegue de estética mediterránea. Vestidos que emulaban las redes de pescadores, grandes volúmenes y colores y estampados veraniegos. También tuvo protagonismo el negro, con el que puso fin al desfile con un vestido nupcial con mangas de mariposa.
Agatha Ruiz de la Prada nos trasladó del mediterráneo a la urbe, recreando una carretera con ruido de coches y taladros incluidos. Su habitual despliegue de color se reinventa con acentuados volúmenes, chaquetas ceñidas, faldas hongo y el elemento jeans. Una prolongada ovación daba fin a la jornada matutina. Los siguientes, Vitorio y Luccino, Berhanyer, Roberto Verino y Adolfo Domínguez.


