
Se puede convertir en un viaje en el tiempo, en el espacio (la América y Europa más profundas...) o en la imaginación (la ciencia ficción, la creatividad en miniatura). Ir por el día a este pequeño barrio cercano a la Gran Vía puede sorprender a los compradores más exigentes.
ROPA...
Existe un lugar en la calle Espíritu Santo donde los amantes de la moda pasada de moda pueden encontrar auténticas piezas de coleccionista a precios muy razonables. "La ropa es algo necesario, no tiene que ser un capricho, la podríamos vender más cara, pero no somos ambiciosos", asegura Beatriz, dependienta de 'El templo de Susú'.
Abrigos de ante, bolsos de cuero, cardigans, pantalones cortados por el patrón que llevaban nuestras madres y vestidos que podían llevar nuestras abuelas. "No toda la ropa es de segunda mano, algunas cosas llegan de almacenes de fábricas que cerraron, de Holanda, Alemania, Londres...", explica Beatriz. La prenda más cara no supera los 50€.
MÚSICA, COMICS...
A sólo unos pasos encontramos 'Portovello', donde continuar viajando por el tiempo, ahora a través de la música. El responsable y dueño, Ángel, lleva décadas guardando discos que no han visto la luz del gran público, joyas españolas como Massiel, Conchita Bautista, Marisol... y extranjeras. En una columna podemos ver el LP Dos Vírgenes, que no se vendió en España por el desnudo integral de John Lennon y Yoko Ono en la carátula.
Algunos artículos no están a la venta, aunque Ángel se divierte con las cantidades "de hasta 300" que le han llegado a ofrecer. Más asequible es el servicio de pasar cintas VHS a formatos digitales, para los nostálgicos.
Unas calles más arriba, en Divino Pastor, los amantes del cómic pueden encontrar réplicas de sus héroes favoritos, sólo disponibles para bolsillos muy holgados. Lo último en llegar, el hidroavión de Tintín, está a la venta por 600 euros, y que no se alarme nadie, porque dentro de unos años su valor podría doblarse o triplicarse.
MÁS ROPA...
También los más pequeños tienen su rincón de compras exclusivas. En la misma calle, 'Älva' nos lleva a un petit mundo de color y fantasía. Ropa moderna en miniatura, camisetas de los Ramones, los Sex Pistols, ACDC, zapatillas Vans para recién nacidos y divertidos complementos. La responsable, Bea, nos cuenta que importan las prendas de muchas partes del mundo y que han tenido gran acogida. En sólo tres años ha conseguido una fiel clientela y es parada obligatoria para muchos estilistas que trabajan con bebés.
¡PASTELES!
Y para terminar la tarde, qué mejor que una merienda vintage americana, que entra muy bien por los ojos y hace las delicias del paladar. Cupcakes, muffins, cookies... "Nos hemos basado en la pastelería Magnolia de Sexo en Nueva York", explica una de las dependientas de 'Happy Day'.
Desde aquí recomendamos probar su Red Velvet, un exquisito pastel de frambuesa y queso, de elaboración propia, como la mayoría de los productos. También encontramos algunos clásicos, mantequilla de cacahuete o Coca Cola de vainilla que sólo con probar nos trasladan a tierras anglosajonas.
Observar, tocar o probar, cerrar los ojos. Volar sin movernos más de dos calles de un barrio tan castizo como intercultural, Malasaña.


