
El psicólogo David Martínez, ha explicado que durante el estudio 'Entre rayas. La mirada adolescente hacia la cocaína', que realizó junto al profesor de antropología de la Universitat de Lleida, Joan Pallarés, detectaron cuatro perfiles de adolescentes conforme a su posición frente a la cocaína: consumidores, no consumidores pero cercanos a la droga, no consumidores pero sin oponerse a la coca y los anticocaína.
"Los no consumidores pero cercanos (a la cocaína) son los que sufren más esa presión, pero los perfiles más habituales son los dos últimos. A cada grupo se le ha de dar habilidades adaptadas a su realidad para luchar contra la droga", ha advertido el psicólogo.
Por todo ello, los autores del estudio consideran que los programas de prevención de drogas deberían incluir medidas para poder hacer frente a esa presión del grupo como elemento que más favorece el contacto con la cocaína.
De esta forma, los adolescentes tendrán herramientas para no tener que consumir drogas por el simple hecho de que en su grupo haya alguien que sí lo haga.
Los expertos también han estudiado las posibles diferencias entre los adolescentes que viven en la ciudad y los que viven en pueblos y la conclusión es que "no hay diferencias significativas".
"Aunque muchos padres piensan que en los pueblos sus hijos están más protegidos frente a las drogas, eso no es así, ya que no tienen tantas oportunidades de ocio como en la ciudad, lo que favorece el consumo de drogas, y además se pueden juntar en un mismo grupo chicos más jóvenes con otros mayores", concluye Pallarés.


