
Para comprender el presente hay que conocer el pasado. Hoy echamos la vista atrás para recordar cómo ocurrió todo aquel día. Eran las 07:37 de la mañana, hora punta en el servicio de trenes de cercanías de la Comunidad de Madrid, y tres bombas explotaban en el tren 21431 dentro de la estación de Atocha.
Tan sólo un minuto más tarde explosionaban tres artefactos más, dos de ellos en la parada del Pozo del Tío Raimundo y otra en la parada de Santa Eugenia. Estas estaciones tienen una gran afluencia de pasajeros a esas horas, ya que utilizan el servicio de cercanías para acudir a su trabajo.
Sólo hizo falta un minuto más para que, a las 07:39 horas, explotaran las cuatro últimas bombas en el tren 17305, que en ese momento pasaba por la calle Téllez, justo antes de entrar a la estación de Atocha.
En total fueron 10 explosiones, casi simultáneas, distribuidas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana del 11 de marzo. Poco después, la policía hacía detonar de forma controlada dos artefactos más que por suerte no lograron estallar.
Un tercer detonante, que también fue desactivado por la policía, posibilitó las primeras investigaciones sobre los explosivos utilizados en la masacre, que más tarde conducirían hasta los autores materiales e intelectuales del atentado. Finalmente, y tras mucha controversia, se declaró culpables a grupos terroristas de corte yihadista.
Los atentados de atocha dejaron tras de sí a 191 fallecidos y 1858 heridos. Estas cifras sitúan a al 11-M como uno de los atentados más letales ocurridos en España, teniendo en cuenta el número de víctimas mortales, y el primero en cuanto a número de heridos que se ha dado en Europa hasta la fecha. Para todos los españoles, la vida cambió después del 11 de marzo de 2004.


