
El acuerdo está cerrado y el debate servido. El convenio colectivo que afecta a los empleados de la Cope se ha aprobado este mes de agosto. Consistirá en una congelación salarial a los trabajadores, que tendrán que conformarse con los mismos sueldos que percibían durante el año 2009.
Concretamente, quienes trabajen en la emisora de la Iglesia cobrarán entre 15.128 y 20.926 euros al año, dependiendo del puesto que desempeñen. Estas cifras, obviamente, no serán aplicables a los fichajes con los que la Cope ha lanzado su particular órdago durante este verano.
Estos salarios contrastan estrepitosamente con los honorarios de las adquisiciones estelares de la emisora. En este sentido, Paco González llegaría a los 750.000 euros anuales, mientras que mantener a todo su equipo elevaría la cantidad a los 9,5 millones cada año. A esto hay que sumarle los sueldos de otros fichajes más allá del área de deportes; por ejemplo, para pagar al recién incorporado Ernesto Sáenz de Buruaga los obispos tendrán que rascarse los bolsillos hasta encontrar 1,2 millones de euros cada año para abonar su salario.
Todas estas cifras se manejan en un contexto de recortes a los trabajadores de la emisora. Estos tijeretazos afectan a un total de 612 empleados. A 422 se les aplicará un ERE temporal que consistirá en mandar a casa al trabajador durante 62 días en un año, con la consiguiente pérdida de salario. Otros, en lugar de esta opción, 190 eligieron una rebaja del 15% de su sueldo.
Todas estas mermas se justifican en base al balance negativo que presentó la emisora; en el último cuatrimestre de 2009 registró pérdidas por valor de 1,6 millones de euros. En esta situación muchos empleados de la Cope valoran el maremágnum de fichajes como un insulto a los trabajadores. Desde esta perspectiva, los asalariados ven cómo sus condiciones de trabajo se dirigen a la precariedad mientras que los directivos desembolsan astronómicas sumas en compras de verano.
LA DUDA DE LOS ANUNCIANTES
Más allá de esta cuestión, diversas voces se plantean qué pasara con los anunciantes que han sido fieles al estilo de los comentaristas de la Ser para promocionar sus productos. Ahora que voces representativas en este sentido como Pepe Domingo Castaño han dejado la Ser por la Cope, muchos piensan que quizá algunas marcas hagan este mismo recorrido para mantenerse fieles al estilo desenfadado de Pepe Domingo.
"Pipas Facundo, un placer de este mundo”, o "Bodegas Bocopa, los vinos de España, los vinos... de Europa" son solo algunos de las resultonas fórmulas empleadas por los comentaristas de la Ser, y que quizá cambien de emisora esta próxima temporada.
Los ingresos publicitarios relacionados con los espacios deportivos del dial de PRISA llegan hasta el 60% del total recaudado gracias a los anunciantes. A pesar de ello, desde la Ser recuerdan que el ‘Carrusel’ solo es un espacio deportivo más de los muchos que le hacen ser líder. Así pues, remarcan que programas como ‘El Larguero’ de José Ramón de la Morena es líder indiscutible en su franja horaria y que estos ingresos no migrarán a la Cope.
LA GUERRA DE LOS COMUNICADOS
Tras la ofensiva comercial de la Cadena Cope, la emisora de PRISA se apresuró a anunciar "acciones judiciales" contra la cadena de los obispos por “violentar las leyes de libre competencia", actuando "sin escrúpulos" ni "ética empresarial".
Desde la Ser se recuerda que la Cope ha formalizado contratos "que multiplican por cuatro los más elevados del mercado", en un momento en que la emisora de la Iglesia está "en pérdidas", gestionando “una reducción del 15% en los salarios" y “sometida a un ERE para despedir a 200 trabajadores".
Por su parte, la Cope, en otra nota, acusa a la Ser de "desconocer las reglas del mercado libre y el fair play", al tiempo que tachaba de "patética" la "pataleta" de la radio, haciendo referencia a su comunicado.
Desde Cope afirman que ha sido su "prestigio" el que ha convencido a sus fichajes, mientras que remarcan que luchan “cada día en el mercado para conseguir los recursos necesarios para su actividad”. Asimismo, aseguran que su emisora "jamás" se ha financiado con el dinero procedente de la cantidad que voluntariamente los españoles en su declaración de la renta pueden destinar para sufragar los gastos de la Iglesia Católica.


