
"Tenía 15 años, y mis amigas y yo hablábamos de ir a la playa juntas. Comencé a obsesionarme por tener buen tipo para lucir bikini. Empecé a comer menos y cuando comía más de la cuenta me sentía fatal, y me castigaba sin comer los días posteriores. Me sentía gorda, pesaba 40 kilos y todos me decían que tenía que engordar... pero yo pensaba que tenían envidia. Contaba las calorías de los alimentos para no engordar".El Referente recoge el testimonio de una menor, donde quedan plasmados los síntomas que esta enfermedad puede llegar a provocar entre los jóvenes de la sociedad española. Modelos de tallas perfectas, series de televisión para adolescentes interpretadas por actores que ya no lo son... son algunos de los desencadenantes. Todos conocemos el nombre de este mal, la anorexia, aunque son muchos los datos que se nos escapan sobre este trastorno.El Referente ha hablado con Cecilia Caruana, psicóloga de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (ADANER), quien nos relata cómo sendos trastornos "han experimentado un boom a partir de los años 90, en los que hemos entrado en una sociedad de consumo y donde los modelos sociales son siempre el chico o la chica perfectos".No obstante Cecilia explica que tanto la anorexia como la bulimia "esconden un trastorno psicológico que es el origen de la enfermedad, y cuyo tratamiento es fundamental". Del mismo modo, expone que muchas de las jóvenes que sufren anorexia caen en este trastorno porque "ven en los cambios que experimentan una amenaza, y no quieren dejar de ser niñas".
Elina Wechsler, psicoanalista experta en temas de bulimia y obesidad coincide en este punto y señala que tanto la anorexia como la bulimia "son trastornos alimenticios pero que esconden motivaciones diferentes". En este sentido, nos cuenta que "el acto de comer y vomitar esconde, en la persona bulímica, una falta de afecto, un vacío que trata de ser llenado mediante el acto de comer". Por otro lado, "para la anoréxica el rechazo a la comida es un acto de rebeldía que puede esconder un exceso de celo por parte de unos padres en exceso controladores", afirma Wechsler.
La propia Cecilia comenta que el tratamiento para este tipo de estos trastornos "pasa por la terapia psicológica para que la enferma entienda qué le está pasando, y para que pueda separar el acto de no comer con el trastorno psicológico que lo origina".
"En anorexias graves, con ausencia de nutrientes, la mente no se esfuerza y el pensamiento se vuelve rígido", prosiguió su explicación la psicóloga, por lo que "una anoréxica con 30 ó 40 kilos de peso piensa que es gorda, ya que pensar otras cosas supone un gasto de energía que no tiene". En estos casos, "es necesario alimentarla aunque sea a la fuerza para poder iniciar el tratamiento psicológico", concluye.


