
"Bo", la nueva mascota de la Casa Blanca, ha eclipsado durante unos días a la crisis económica y se ha convertido en protagonista de tertulias en Estados Unidos, donde se espera con interés el debut mediático del "primer" cánido del país. La llegada de este perro de aguas portugués se hará oficial hoy, martes, y supondrá el cumplimiento de una promesa "electoral" hecha por Barack Obama a sus hijas, Sasha y Malia, durante la campaña presidencial de 2008.
El perro, llamado "Bo" por las pequeñas Obama igual que el gato de sus primos y en honor a su abuelo materno apodado Diddley (Bo Diddley es también el nombre artístico de una estrella del rock), fue un regalo del senador por Massachusetts Edward M. Kennedy, un aficionado a esa raza de canes. "No podríamos estar más felices de ver la alegría que "Bo" está llevando a Malia y a Sasha. Amamos a nuestros perros portugueses de aguas y sabemos que las niñas y sus padres lo harán también", dijeron los Kennedy en un comunicado.
La aparición de "Bo" en la Casa Blanca ha originado un sinfín de valoraciones sobre qué debería hacer el clan Obama para integrarle sin problemas en el día a día del hogar.Entre los comentaristas no faltó el "gurú" televisivo del adiestramiento canino, el mexicano César Millán. "El mejor consejo que le puedo dar a la familia Obama es que nunca trabajen en contra de la Madre Naturaleza. Completad las necesidades genéticas de vuestro perro, ejercicio, disciplina y cariño en ese orden y tendréis los fundamentos para una relación equilibrada", dijo Millán a la revista People.

