
Madrid vivió este fin de semana una fiesta en torno a la Marihuana. Con los gritos de "¡basta ya de hipocresía, legalización para María!" multitud de personas se manifestaron a favor de la legalización de este estupefaciente, el pasado sábado, en pleno centro de Madrid. La marcha comenzó a las siete de la tarde en la Puerta del Sol y terminó en el parque de las Vistillas, donde se vivieron algunos incidentes. La organización de la manifestación corrió a cargo de la Federación de Asociaciones Cannábicas.
El Referente no faltó a esta cita, en la que acudieron personas de diferentes edades y condiciones sociales con un único fin común: legalizar este estupefaciente y evitar las multas que les impone la policía por tomar esta sustancia ilegal en nuestro país.
Al encuentro acudieron más de un millar de personas para pedir la legalización de la Marihuana, aunque la protesta forma parte de la Marcha Mundial por la Marihuana que se ha celebrado en multitud de ciudades de todo el mundo. En esta ocasión se sumaron a la protesta más de 263 ciudades para reivindicar la despenalización de la marihuana y el consumo de hachís.
La organización de la manifestación se situó en la cabeza de la marcha. Pudimos ver como uno de los miembros estaba disfrazado de obispo, criticando así la posición que adopta al respecto la Iglesia. En la pancarta que portaba la cabecera de la marcha se podía apreciar el mensaje "no más multas", una constante en todas las reivindicaciones de los presentes.
Los símbolos
En cuanto a la simbología, los participantes llevaban camisetas de Bob Marley, gorros, muñecos con forma de cogollo o camisetas de "no más multas". Sin embargo, un porro de grandes dimensiones, creado por los organizadores, fue el rey de la fiesta.
El encuentro, más allá de ser reivindicativo, fue una excusa para que los asistentes pudiesen fumar "pequeños canutillos de María" en la calle, algo que no pueden hacer habitualmente. Con este gesto recriminaron en todo momento a las autoridades las prohibiciones en torno al consumo de este tipo de droga. Y luego otros de menor tamaño que repartieron entre los asistentes para recriminar la ilegalización del cannabis.
La manifestación fue pacífica hasta la llegada al parque de las Vistillas. En éste se produjo algún que otro altercado por parte de algunos miembros exaltados de la marcha, aunque no de mucha relevancia. Una vez allí, los asistentes hicieron su último stop, que se convirtió en la traca final de la jornada con el humo envolviendo las sonrisas de los jóvenes.
Durante esta protesta fumar fue un requisito fundamental. "¡No nos mires, fúmate!" era otro de los mensajes a los viandantes que veían incrédulos esta marcha. El mensaje le gustó a muchos, que aprovechaban el momento para unirse y darle una caladita a algún que otro porro, mientras que los que llevaban su propio "arsenal" se dedicaron a pedir papel de liar para prepararse un "purito de la risa" de su propia cosecha.
Cada minuto que pasaba el ambiente se cargaba más y los asistentes añadían nuevos eslóganes a su causa. "¡Ese porrito, no es delito!", "¡No más multas!", "¡Con un canuto, me siento menos bruto!" o "¡Un porrito, un pasito!", fueron algunas de las frases que gritaron los manifestantes, eso sí, todo a través de un humor que se respiraba durante la marcha bajo la atenta mirada de la policía a escasos 100 metros.



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