
La existencia de las asociaciones de apoyo a las víctimas ha sido crucial para los afectados. Éstas tienen como objetivo principal atender a todos los que se han visto perjudicados, ya sea directa o indirectamente, por el terrorismo. Por ello, estas asociaciones se han convertido en un apoyo fundamental para ayudar a superar este tipo de situaciones.
A raíz de los atentados de Atocha surgió la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo. Esta asociación está presidida por Pilar Manjón, una mujer que perdió a su hijo de tan sólo 20 años en la explosión del tren de El Pozo. Ante la impotencia que sentía frente a esta situación fundó en el 2005 dicha asociación, que se caracterizó en sus comienzos por denunciar la politización a la que se vio sometido el atentado 11-M.
David Agad, víctima indirecta y vocal de la asociación, explica que desde la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo se intenta dar "una asistencia integral" que va desde la ayuda psicológica hasta la ayuda económica. Esta asociación, que cuenta actualmente con 1.300 socios, se nutre también de la ayuda de lo que califican como "socios solidarios", tal como comenta David.
Actualmente tienen un proyecto entre manos dirigido a las víctimas con problemas de audición. Se trata de "Proyecto Lenguaje Labial", y en él se enseñará, entre otras cosas, a leer los labios a todos aquellos que tienen problemas auditivos derivados de algún acto terrorista.
Otra de las asociaciones encargadas en dar apoyo a los afectados por el terrorismo es la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT). Esta asociación fue constituida en el año 1981, con el objeto de socorrer a todas las víctimas del terrorismo del abandono y marginación del Estado.
El papel de la Asociación ha sido imprescindible para la consecución de importantes medidas políticas, sociales, y judiciales que han permitido mejorar la situación de las víctimas. En la actualidad, la AVT ayuda a unas 6.000 personas.

