
Siempre se ha dicho: las chicas sacan mejores notas en lectura, y los chicos, en matemáticas, pero esto no quiere decir que su capacidad para aprender sea distinta. Según un reciente análisis del Informe Pisa, la mayor base de datos internacional sobre los alumnos de 15 años, estas diferencias vienen más dadas por la sociedad que por la naturaleza.
Desde hace tiempo, uno de los principales argumentos de los defensores de la educación separada por sexos, es que las diferencias biológicas condicionan los aprendizajes, y precisamente recurren a los resultados de Pisa para sostenerlo. Sin embargo, el informe "no refleja diferencias significativas en las habilidades y la capacidad para aprender", dice Pablo Zoido, uno de los autores del estudio de la OCDE ¿Preparados igualitariamente para la vida? Resultados escolares de chicos y chicas de 15 años.
"Lo que nuestro informe enfatiza es que hay muy pocas diferencias y cuando las hay están en lectura", añade Zoido. En el campo de ciencias apenas se notan diferencias entre sexos. Es en lectura, efectivamente, donde se producen distancias mayores.
Los chicos españoles de 15 años sufrieron el mayor retroceso en lectura de toda la OCDE en 2006 con respecto a 2000: 38 puntos. En todo el mundo, los varones bajaron 10 puntos, con lo que la brecha a favor de ellas aumentó seis, hasta los 38. La mayor distancia está en Finlandia, con 51 puntos a favor de ellas. Pero no porque los chicos lo hagan mal, sino porque sus compañeras lo hacen rematadamente bien.
Con estos datos, y sin evidencia científica que ligue las razones biológicas con las capacidades de aprendizaje -"hasta la fecha no hay ninguna investigación que muestre procesos específicos de género envueltos en la construcción de redes cerebrales durante el aprendizaje", dice el texto-, lo que sí encuentra el estudio es que "detrás de cada diferencia de resultado hay causas de motivación o interés", añade Zoido. Ellos tienen menos interés en la lectura y ellas se enfrentan con más ansiedad a las matemáticas.

