
El 'caso Contador' llega hoy a su fin con un resultado claramente desfavorecedor para el ciclista. Tras año y medio de polémica, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) lo ha considerado culpable, imponiéndole la máxima sanción. Alberto Contador estará dos años fuera del mundo deportivo.
La historia empezó cuando Alberto Contador se sometió a la rueda de controles antidopaje en el Tour de Francia de 2010. Ese 21 de julio, el ciclista disfrutó de un solomillo comprado en una carnicería irunense y de la compañía de su amigo José Luís López Cerrón. Pocos días después se hace con su tercer Tour de Francia, manteniendo el reconocimiento conseguido en sus años de profesión.
Ni un mes tardó en venirse todo abajo. A finales de agosto de 2010, Alberto Contador recibió una carta de la Unión ciclista Internacional (UCI) informándole de haber dado positivo en clembuterol, un fármaco para enfermedades respiratorias prohibido en deportistas de alto rendimiento porque puede provocar una elevación del nivel proteico en los músculos y estimular el sistema nervioso.
EXHAUSTIVA INVESTIGACIÓN
El 30 de septiembre del mismo año la opinión pública se enteró de la noticia. Tras una exhaustiva investigación, Alberto Contador aseguró haber sufrido contaminación alimentaria. Muchos ganados son alimentados con este fármaco para dar una carne de mejor sabor y consistencia. Al día siguiente ‘L'Equipe’ publica que, además de esta sustancia en sangre, su orina tenía restos de plástico, indicador de una posible autotransfusión. Para la Asociación Mundial Antidopaje, eso no confirma una transfusión de sangre.
Siendo éste el estado de las cosas, el corredor se presenta al Tour de Francia 2012 con el apoyo del propio director de la carrera, Christian Prudhomme, que afirmó que “sospechoso no es lo mismo que culpable”. Pero no con el apoyo de la UCI, quien solicitó a la Federación Española un procedimiento disciplinario.
En diciembre de 2010 la UCI inicia una lucha contra la inocencia de Alberto Contador, llegando al TAS, que pone el 21 de noviembre de 2011 como fecha para la audiencia. La resolución se ha conocido hoy, pero eso no pone un punto final al caso, pues el acusado aún tiene 30 días para apelar la sentencia.

