
En nuestro país se estima que entre 120.000 y 150.000 personas están infectadas por el VIH, y una cuarta parte, aproximadamente unas 35.000 personas, no lo sabe.
Algunos estudios señalan, según el director general de Salud Pública, Ildefonso Hernández, "que la mitad de las nuevas infecciones se deben a las personas que desconocen padecerla", porque no adoptan medidas de prevención y por la mayor transmisibilidad que se produce en ausencia de tratamiento.
Con el objetivo de sensibilizar sobre este problema a la población, y en especial a los jóvenes que hayan tenido prácticas de riesgo, se ha presentado la campaña "Sal de dudas", para que se realicen la prueba diagnóstica del virus, promovida por la Coordinadora Estatal de VIH-Sida (CESIDA).
Santiago Pérez, presidente de CESIDA, ha recordado "la necesidad de una adecuada educación sexual y el uso del preservativo" como reivindicaciones de su asociación. Además anima a los "jóvenes que hayan tenido prácticas de riesgo" a que se realicen la prueba para "coger las riendas de su salud".
"¿Por qué la persona que ha tenido prácticas de riesgo no va a hacerse la prueba?", se pregunta Daniel Zulaika, representante de la Plataforma VIH en España. Según él, influyen factores como el miedo al estigma, la discriminación, una falta de percepción del riesgo, además de "la barrera que supone tener que dar explicaciones y acudir a la consulta médica".
Prueba en farmacias
Por otro lado, Zulaika ha avanzado los resultados de los tres primeros meses de un estudio piloto anual que se está realizando en el País Vasco, donde existe a disposición del público un test rápido en 20 farmacias seleccionadas por criterios geográficos.
Dicha prueba consiste en un pinchazo en el dedo mediante el que se extrae una muestra de sangre con la que se impregna un papel secante y en 15 minutos se obtiene el resultado.
Para que sea fiable han de haber transcurrido tres meses desde la última práctica de riesgo. Hasta el momento se han realizado 1.229 test, de los cuales 13 han sido positivos.
En el periodo 2003/2007, más del 37% de las personas a las que se les diagnosticó el VIH mostraba un grado de inmunosupresión severa y debían de estar en tratamiento.
Todo aquel que sea diagnosticado puede beneficiarse a tiempo del tratamiento antirretroviral para mejorar la evolución de su infección, protegerse adecuadamente de las reinfecciones y proteger a sus parejas sexuales.


