
Una vez más, los servicios de inteligencia británicos demuestran que eso de 'inteligencia' les viene grande. ¿Por qué? Por perder 35 ordenadores portátiles, entre los cuales había tres con información confidencial.
El 'desliz' ocurrió en el Cuartel General de Comunicaciones Gubernamentales (en inglés GCHQ), un organismo de escuchas secretas similar a la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, que depende del ministro de Exteriores. Y se desveló gracias a una auditoria realizada en 2008 y recogida en un informe anual de los servicios de espionaje.
Tras hacerse eco de la noticia los medios británicos, el Gobierno lanzó un comunicado en el que aceptaba las críticas y reconocía la pérdida de los portátiles, pero sólo de forma momentánea. "El GCHQ no tiene evidencias de ningún extravío de ordenadores portátiles o información clasificada", decía.
Además, dio su propia versión: "La explicación más probable (...) es que los ordenadores fueron destruidos, pero su destrucción no fue registrada completamente. El GCHQ ha reforzado ahora sus controles", agregó.
El nuevo fallo de los servicios de espionaje británicos se suma a una larga lista de errores entre los que se encuentra la pérdida, por parte de las autoridades fiscales, de los datos de 25 millones de personas.



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