
“Voy a por todas”. De esta manera se revela como posible candidata a gobernar la Comunidad de Madrid la actual ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. La socialista podría colgar las batas de médicos y medicamentos que gestiona si finalmente es elegida por los militantes socialistas madrileños y, posteriormente, vence a la encastillada Esperanza Aguirre. De ella no duda en afirmar que “es muy de derechas”.
Para ello, antes deberá enfrentarse a Tomás Gómez, líder de los socialistas madrileños durante estos últimos tres años. Sobre él, Jiménez afirma que “es un hombre de profundas convicciones”, en declaraciones en una entrevista a La Sexta. Además, Jiménez piensa que ambos se encuentran “ en igualdad de condiciones” ante este proceso de primarias.
En dicha entrevista, la actual ministra de sanidad también tuvo palabras para quien considera su adversaria real, Esperanza Aguirre, a quien tachó de “populista”. Frente a ella, Trinidad Jiménez habla de un “proyecto alternativo”; para ello, hablará de “sanidad, empleo, jóvenes, cultura”, según comentó en la entrevista para la cadena de Emilio Aragón.
EL REVUELO DE LOS CANDIDATOS
Dos frentes se dibujan en la batalla por llegar a ser el candidato del PSOE por la Comunidad de Madrid. Zapatero se reunió en secreto con Tomás Gómez para sugerirle que dejara paso a Trinidad Jiménez, pues el gobierno contaba con encuestas que acreditaban que la actual ministra de sanidad conseguiría un mejor resultado en un enfrentamiento contra Aguirre.
La diferencia, según publican algunos diarios, llega a ser de hasta 13 puntos entre ambos candidatos, de manera que Jiménez se quedaría a solo tres de Aguirre en unas hipotéticas elecciones. En este sentido, Jiménez también se moja: “Es evidente que si hay una encuesta o dos o tres que dicen que tengo más posibilidades para ganar (…) ahí asumo la responsabilidad de presentar un proyecto”
Desde diferentes medios se ha dado por sentado que fue el mismo Zapatero quien propuso a Trinidad Jiménez pugnar por desbancar a Aguirre. Sorprendentemente, la ministra de Sanidad, contradice lo que es evidente para casi todos: “No hizo falta que Zapatero me pidiera nada ni que decidiera nada. Hubo un proceso natural en el que asumí que debía dar el paso”.

